De la erosión al renacer: Paisajes que se curan solos
- Julián de Jesús Quiñonez Zúñiga
- 21 ago 2025
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 11 nov 2025
La erosión no es una herida, es una carta.Una carta escrita por la tierra para recordarnos dónde fallamos.
Durante décadas, el suelo fue arrastrado por el viento, la lluvia, el abuso.Cada tormenta se llevó un poco de historia, una capa de memoria.Pero en medio del desgaste, algo comenzó a suceder: el planeta aprendió a curarse.
En zonas devastadas, los paisajes se regeneran con técnicas casi invisibles:microterrazas que detienen el agua, raíces profundas que amarran el polvo, hongos que reconstruyen la estructura del suelo.En apenas unos años, los desiertos florecen de nuevo.
No es magia, es biología inteligente: la vida recordando su forma.La tierra tiene un impulso que va más allá de la supervivencia: la vocación de recomponerse.Cada grieta es una entrada para la esperanza; cada lluvia, una sutura.
Así, los paisajes erosionados se convierten en cicatrices hermosas.Recordatorios de que incluso el daño puede transformarse en diseño.





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