🌱🌎 Cultivos regenerativos: práctica en auge que mejora el suelo y captura carbono
- Julián de Jesús Quiñonez Zúñiga
- 19 dic 2025
- 2 Min. de lectura
En un mundo que exige producir más alimentos con menos impacto ambiental, una corriente agrícola está ganando fuerza y sembrando esperanza: la agricultura regenerativa. Más allá de una tendencia, se trata de una filosofía de trabajo con la tierra que no solo evita su degradación, sino que la mejora activamente, ayudando al mismo tiempo a combatir el cambio climático.
El concepto es simple pero poderoso: cultivar no solo para obtener frutos, sino para revitalizar los suelos, aumentar la biodiversidad, retener agua, reducir insumos químicos y capturar carbono atmosférico. En otras palabras, se busca que cada ciclo agrícola deje el campo mejor de como lo encontró.

¿Qué diferencia a los cultivos regenerativos?
A diferencia de la agricultura convencional, que muchas veces agota los nutrientes del suelo y depende de químicos externos, la agricultura regenerativa trabaja con procesos naturales. Algunas de sus prácticas más comunes incluyen:
🌾 Rotación de cultivos y policultivos, que evitan el agotamiento del suelo y reducen plagas de forma natural.
🌿 Coberturas vegetales vivas o muertas, que protegen el suelo, reducen la erosión y alimentan a los microorganismos.
🐄 Pastoreo planificado, que estimula el crecimiento vegetal y mejora la materia orgánica.
♻️ Compostaje, biofertilizantes y manejo de residuos orgánicos, que reinyectan vida al suelo.
🚫 Reducción o eliminación de la labranza, para conservar la estructura y microbiología del suelo.
Una de las ventajas más destacadas de este enfoque es su capacidad para capturar carbono atmosférico en el suelo, a través del aumento de la materia orgánica. Esto convierte a los campos regenerativos en sumideros naturales de carbono, ayudando a mitigar el cambio climático desde la raíz.
De hecho, estudios recientes indican que si se adoptaran prácticas regenerativas a gran escala, podrían compensar hasta un tercio de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Es por eso que esta forma de agricultura no solo está en la agenda ambiental, sino también en la alimentaria y económica.
¿Dónde está ocurriendo?
La agricultura regenerativa ya no es solo una idea experimental. En América Latina, productores en México, Argentina, Colombia y Brasil están demostrando que estas prácticas son viables, rentables y replicables, tanto en sistemas extensivos como intensivos.
En zonas semiáridas, los cultivos regenerativos han logrado mejorar la infiltración del agua en suelos erosionados. En zonas cafetaleras, han restaurado la biodiversidad local y estabilizado la producción. Y en zonas ganaderas, han transformado potreros sobreexplotados en ecosistemas vivos.
Además, algunas marcas de alimentos —desde grandes empresas hasta cooperativas locales— están comenzando a pagar un precio diferenciado por productos cultivados con prácticas regenerativas, lo que abre nuevas oportunidades comerciales para los agricultores.
¿El reto?
Como todo cambio profundo, requiere tiempo, conocimiento y acompañamiento técnico. Pero con la creciente conciencia ambiental, la presión de los mercados y la crisis climática en curso, el interés por esta forma de cultivo está creciendo. Hoy existen redes, cursos, certificaciones y apoyos para quienes deciden regenerar, en lugar de solo producir.
Porque el futuro del campo no solo se mide en toneladas por hectárea, sino en la salud del suelo, del ecosistema… y de quienes lo trabajan. Y los cultivos regenerativos no son solo una alternativa: son una forma de reconciliarnos con la tierra que nos alimenta.




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